Cómo la digitalización del sector del agua puede reducir las fugas

¿A quién no le ha goteado alguna vez un grifo en casa?, ¿y esa cisterna con un hilito constante de fuga? Si contáramos toda el agua que se pierde por estos descuidos, nos sorprenderíamos los cientos de miles de litros que salen al final del año en cualquier comunidad.

Esto sucede a nivel particular pero, ¿qué sucede con las fugas en la distribución?, ¿podríamos minimizarlas digitalizando el proceso? Si te interesa saberlo, sigue leyendo.

Tipos de fugas de agua

Si analizamos la distribución de agua desde la captación hasta el contador del abonado, podemos identificar principalmente dos tipos de fuga:

  • Fugas aparentes
  • Fugas reales.

Las fugas aparentes son aquellas en las que el agua ha llegado al consumidor final, pero no hemos sido capaces de registrar, por fallos en contadores, errores en la toma de datos, etc.

De este volumen de agua, hay una parte que si es utilizado por el usuario final (que puede ser de forma legal o ilegal, por ejemplo por tomas fraudulentas) pero hay otra parte que es pérdida de agua, debido a las propias fugas de la instalación receptora (el hilillo de la cisterna, etc). A este tipo de fugas las conocemos como fugas reales.

Es muy importante tratar de determinar que cantidad de las fugas son fugas aparentes y que cantidad son fugas reales, para saber cómo debemos actuar en cada caso.

Gracias a la digitalización se pueden realizar mediciones en tiempo real del agua que se envía y el agua que llega al final de cada ramificación, por lo que es muy interesante sectorizar la red debido a que es más sencillo localizar problemas de fugas en sectores más pequeños que en áreas muy extensas. Para ello se colocan medidores en las entradas de cada sector y se hace un balance entre el agua que entra y el consumo registrado por todos los abonados de ese sector, a una menor escala. Debido a esto, cuantos más puntos de medición se tengan, más acotada estará la fuga y más rápido se podrá encontrar y reparar, lo que implica tener que manejar más datos, para lo que la digitalización del sistema se hace imprescindible.

La digitalización del agua nos permitiría evitar ambos tipos de fugas, aunque a continuación, nos centraremos principalmente en las fugas reales.

El papel de la digitalización para evitar pérdidas o fugas de agua

Una vez digitalizado el sistema del agua, se pueden detectar fugas rápidamente, activando alarmas en caso de que el total de agua que sale sea distinto al sumatorio del total de agua que llega.

No obstante, hay veces que reparar una fuga tiene un coste muy elevado porque supone, por ejemplo, levantar una calle entera, por no hablar de las molestias que genera para los vecinos. Otras veces no hay mediciones intermedias en kilómetros de tubería, lo que supondría una obra e inversión considerable hasta encontrar el punto a reparar.

En estos casos, cuando son fugas debido a fisuras en tuberías y la pérdida de agua no es desmesurada, podemos utilizar los datos obtenidos de la digitalización para minimizar dichas pérdidas. ¿Cómo hacemos esto? La forma más fácil es obteniendo modelos de consumo y, en las horas donde hay menos demanda, disminuir ligeramente la presión de envío. Por ejemplo, reducir la presión en 0.1 bares puede suponer un ahorro considerable en fugas de agua sin que le afecte al usuario final. Por no hablar en ahorro energético en el caso de bombeos, al hacer trabajar a las bombas con menos potencia.

La gestión de la presión del agua es clave para mejorar el rendimiento de una red dándole a cada sector la presión que necesita, ni más (aumento de perdidas) ni menos (empeoramiento del servicio).

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